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miércoles, 16 de enero de 2013

"Ve a la hormiga"

Un día Royal Dixon- que había vivido 20 años como naturalista viajero-, observó que una hormiga cruzaba el porche de una primitiva cabaña de madera. Al encontrarse con una grieta, el insecto vaciló, porque sin duda la grieta le pareció un precipicio enorme. La hormiga volvió sobre sus pasos y pronto reapareció arrastrando una aguja de pino muchas veces más larga que su propio cuerpo. Con dificultad empujó la aguja de pino hasta que los extremos estuvieron apoyados a ambos lados de la grieta. Entonces, cruzó hacia el otro lado por la aguja del pino, como por un puente. La ingeniosidad es , precisamente, una de las características de estos insectos.
Las hormigas, que viven en colonias, tienen verdaderos "ingenieros". Con su ayuda realizan trabajos muy difíciles. Se ha observado que estos insectos pueden abrirse camino a través de 25 cm de roca. Al parecer, cada miembro de la colonia tiene un trabajo específico que hacer. Algunas hormigas son mejores para construcción, mientras que otras, para cortar madera, y otras para perforar. Nunca se ve una hormiga indolente, porque la indolencia es castigada con la pena de muerte en las colonias de las hormigas.
Se han catalogado por lo menos 3,500 clases de hormigas. Una variedad de África construye hormigueros que alcanzan casi los 2 mts de alto. Las reinas son más grandes que las obreras y pueden vivir entre 12 y 17 años, mientras que las obreras viven entre 3 y 4 años solamente.
Los estudios que se han hecho de las hormigas revelan que tienen reglamentos estrictos de sanidad y limpieza. No solo limpian las calles y los criaderos de la colonia, sino que además practican la higiene personal. Todas las hormigas se limpian cuidadosamente después de comer. Tal vez te gustaría tener un peine como el de las hormigas, porque este se encuentra adherido junto a sus patas delanteras, por lo que no se les puede perder.

Las hormigas, obviamente, son muy inteligentes. Tienen horas de recreación y horas de trabajo. Estos pequeños seres tan industriosos, tiene una forma de gobierno que podemos imitar. Y al considerar su laboriosidad, no es de extrañar que el Creador haya inspirado al rey sabio a exclamar: "Mira sus caminos."

CONSEJO:
"Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento" (Proverbios 6: 6-8).

Salomón señala la laboriosidad de la hormiga como un reproche para los que malgastan horas en la ociosidad y las prácticas que corrompen el alma y el cuerpo. La hormiga hace provisión para las estaciones futuras; pero muchos seres dotados de facultades de raciocinio no se preparan para la vida futura inmortal.

lunes, 14 de enero de 2013

Rescatado de nuevo

En 1525, Martín Lutero, el gran reformador protestante, ayudó a algunas monjas a escaparse de un convento. Una de estas monjas era Katharina Von Bora, quien más tarde fue su esposa.
Una mañana, Lutero estaba muy triste. Sus seguidores estaban siendo quemados en dos países; la gente a la cual predicaba tenía Biblias, pero parecía que no vivía conforme a la vida cristiana.
Ese día, después de que Lutero entró en su estudio, su esposa se vistió de negro y se dirigió hacia donde estaba su esposo. Cuando el abrió la puerta y la vio con sus vestiduras de luto, le preguntó:
-¿Se ha muerto alguien?
- Sí- le respondió ella.
-¿Quién?- preguntó Lutero un poco alarmado.
-!Dios!- le respondió Katharina.
Martín quedó muy sorprendido y le dijo:
-¿Qué quieres decir?
Y su esposa le respondió inmediatamente:
-Bueno, tú estas tan triste y desanimado que tengo la impresión de que Dios debe haber muerto, ya que parece que tú no confiaras en él.
Lutero sonrió y le dijo:
-Gracias, querida. Tú siempre era
eres mi buen ángel. !Dios no está muerto, y nunca debemos de olvidarlo!

PROMESA:
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Hebreos 10:23

sábado, 12 de enero de 2013

El agricultor sabio

Un agricultor chino llevaba sobre su hombro una vara, y en una punta de esta una olla con sopa. Los caminantes que pasaban golpeaban la olla, la cual finalmente cayó al suelo y se quebró. El agricultor siguió caminando tranquilamente sin mirar atrás. Un espectador un poco admirado le preguntó:
-Señor, ¿no se da cuenta de que la olla cayó y se quebró?
-Oh, sí- respondió el agricultor sonriendo-. Lo sé. Sentí cuando cayó.
-Entonces, ¿por qué no se detuvo e hizo algo?
-La olla está quebrada, ¿verdad?- respondió el agricultor.
-Sí- contestó el hombre sorprendido.
-La sopa se derramó, ¿verdad?- agregó el agricultor.
-Sí, pero ¿por qué no se detuvo e hizo algo?- le preguntó el hombre un poco impaciente.
-¿Y qué podía hacer yo? La olla está quebrada, la sopa derramada, y nada puede ya remediarlo. En mi casa me espera una mesa preparada. No tengo tiempo para mirar una olla en pedazos y una sopa derramada.

Es muy probable que este agricultor no sufriera de nervios o de estrés. Había aprendido a ajustarse a las dificultades de la vida; no permitía que los reveses trastornaran su manera correcta de vivir.
Debemos aprender a disfrutar de verdadera paz y a iluminar el camino de los que viajan con nosotros.
La vida se compone de cosas buenas y cosas desagradables; sin embargo, no tenemos por qué perder nuestra tranquilidad en medio de las dificultades. Debemos reajustarnos para poder vivir. Debemos demostrar que el "Señor de paz" dirige nuestra vida y la adapta a las circunstancias.

PROMESA:
Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. (1 Tesalonisenses 3:16)

jueves, 10 de enero de 2013

Sólo 10 años de paz

Con la ayuda de las computadoras se ha reunido y analizado una cantidad inmensa de información. Un ciudadano de Noruega, usando una computadora, ha hecho los siguientes cálculos en cuanto a la guerra y a la paz: durante los 5.560 años de historia escrita ha habido 14,531 guerras, y durante 185 generaciones de la raza humana ha tenido únicamente 10 años de paz.
El historiador griego Herodoto, llamado el "padre de la historia", dijo: "Ninguno es suficientemente loco para escoger la guerra en vez de la paz; pues en la paz sepultamos a los padres, pero en la guerra sepultamos a los hijos."

Sí, es una locura escoger la guerra en vez de la paz. Pero para poder disfrutar de tranquilidad debemos invitar a Jesús a entrar en nuestro corazón. La paz es posible solo cuando el Príncipe de Paz es el gobernante de cada corazón. La paz gobierna cuando Cristo dirige la mente.
Oremos hoy para que haya paz en nuestro hogar, en nuestra ciudad y nación. Pidamos a Dios la virtud de ser pacificadores.
PROMESA:
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

lunes, 7 de enero de 2013

Remolcando tu vida

Varios ingenieros y su equipo de obreros trataban de colocar la base de uno de los pilares de un nuevo puente en Nueva York. En el preciso lugar donde querían poner el pilar, en el lecho barroso del río, encontraron una vieja lancha cargada de ladrillos y piedras. Debían sacarla antes de poder seguir con la construcción. Sin embargo, a pesar de muchos intentos, la lancha permanecía pegada al fondo barroso.
Cierto día, uno de los ingenieros tuvo una idea. Pidió que se trajeran muchos barcas al lugar y que se los uniese con cadenas a la lancha hundida. Las cadenas fueron atadas cuando la marea estaba baja. Todos comprendieron cuáles eran los planes del ingeniero. Cuando la marea subió, las cadenas crujieron y se pusieron tensas,  y gradualmente la vieja lancha emergió de entre el espeso barro. Fue elevada no por la fuerza del hombre o de las maquinarias, sino por la potencia de las aguas del Océano Atlántico.


Antes de que una persona encuentre a Jesús, su vida es como una vieja lancha llena de ladrillos y piedras. Quien no conoce a Jesús está hundido en la ciénaga del pecado. Le resulta difícil romper sus hábitos y un poder maligno lo mantiene sujeto a este mundo. Solo podemos ser sacados de la ciénaga por el poder del amor de Dios.

PROMESA:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)

sábado, 5 de enero de 2013

El antídoto más efectivo

Solamente en los Estados Unidos ocurren más de un millón de envenenamientos cada año, de los cuales resultan alrededor de diez mil muertes. Un gran porcentaje de envenenamientos ocurre entre los niños, y el 80 por ciento de estos casos sucede entre niños de uno a cuatro años de edad.
Muchos productos y materiales que hay en el hogar son venenosos para hombres y animales.


 Los químicos, los medicamentos y algunas plantas entran en esa lista. En caso de emergencia, varios países cuentan con un centro de tratamiento toxicológico. Un consejo para los padres es etiquetar claramente cada sustancia venenosa y dejarla fuera del alcance de los niños. El mejor remedio para el envenenamiento es un antídoto. [Antídoto significa "contraveneno]. Sin embargo, es necesario tener el antídoto correcto para cada veneno.

Un verdadero veneno, del cual padecen muchas personas, y  que muchas veces hasta les provoca sufrimientos físicos, es el de la preocupación. Ciertamente la preocupación roba la paz mental, y a veces hasta no deja dormir.
Un gran antídoto contra la preocupación la encontramos en el Salmo 37:3,4 "Confía en Jehová, y haz el bien, y habitarás en la tierra, y te apacentarás en la verdad. Deleitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón."
Los creyentes pueden tener problemas y dificultades en la vida. Pero debemos recordar que Dios nunca nos abandona, y si obedecemos sus mandamientos y preceptos ha prometido suplir todas nuestras necesidades.

PROMESA:
"A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien." (Romanos 8:28)

miércoles, 2 de enero de 2013

En el cuadro de honor

Al Dr Alberto Schweitzer se le dio el título de "HOMBRE DEL SIGLO" en 1950. Se le concedió la Orden del Mérito de la Reina Isabel en 1955. A la edad de 24 años había terminado un doctorado en Filosofía y Letras, y a los 38 años se recibió de médico. También obtuvo títulos honorarios, y se lo recuerda como a un notable médico misionero, escritor y teólogo.

¿Podríamos decir que este hombre vivió para conseguir fama? Este no es el caso. El Dr Schweitzer trabajo en el África como misionero, sin recibir salario. No se le dio un centavo por su traslado ni por el equipo médico. Él solamente quería servir a Dios. Expresó su deseo de usar sus talentos para servir a la humanidad, y por más de 40 años sirvió en un hospital que él mismo levantó en Gabón, en el África Ecuatorial Francesa. El Hospital Lambaréné llegó a ser un símbolo de servicio cristiano para todos los misioneros.

Una vez un reportero le pregunto: "Dígame, Dr Schweitzer. Si usted tuviera la oportunidad de hablarle a la juventud del mundo, ¿qué les diría?" Y la respuesta fue: "Les diría que sean más agradecidos... Hay, además, otra cualidad que me gustaría ver desarrollarse en la juventud del mundo, y esta es una completa honestidad."

Las palabras y el ejemplo del Dr Schweitzer nos muestran la sabiduría de servir a Dios y a los demás, antes que servir a Satanás y al yo.

PROMESA:
El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto." (Lucas 16:10)