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lunes, 23 de julio de 2012

Domando un corazón salvaje

El llamativo dúo de Siegfried y Roy habían actuado en el Hotel Mirage, en las vegas, durante casi 3 décadas. Centenares de miles de espectadores habían venido para ver su espectáculo mágico, realzado por la actuación de enormes y hermosos tigres blancos. Roy pasó muchos años entrenando a los gigantescos gatos para que obedecieran sus órdenes. En su intento por domar las bestias, fue hasta el extremo de comer, nadar y dormir con ellas.
Entonces, el 3 de octubre de 2003, sin ninguna explicación un tigre blanco de 7 años que había conocido  a Roy desde que era cachorro, lo atacó en frente de una audiencia en vivo, el día cuando el mago cumplía 59 años. A eso de la mitad de la función el tigre se lanzó sobre Roy y lo arrastró fuera del escenario como a un juguete. Las heridas casi fatales de Roy lo hicieron retirarse para siempre del medio del espectáculo.

La Biblia enseña: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? " (Jeremías 17:9)

Nuestros corazones son igual de impredecibles y débiles. El apóstol Pablo escribió: "No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco." (Romanos 7:15)

Los métodos humanos fracasan para transformar nuestro corazón egoísta, rebelde y depravado. En realidad, la verdadera conversión no es una cirugía de corazón sino mas bien un transplante de corazón.

Dios ha prometido: "Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaé de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne." ( Ezequiel 36:26)
No podemos controlar nuestra naturaleza de pecado.Sólo cuando permitimos que el corazón de Jesús reemplace nuestro corazón ... entonces " hallaremos descanso para nuestra alma." Jeremías 6:16

domingo, 22 de julio de 2012

Pon a tiempo tu reloj

En un pueblecito, un hombre al ir todos los días a trabajar a la fábrica, se paraba frente al escaparate de una tienda del pueblo y miraba allí unos segundos. Después seguía su camino, Así lo llevaba haciendo por años, dos veces cada día.

El dueño del establecimiento estaba intrigado acerca de la conducta de aquel vecino. Siempre miraba en el escaparate pero nunca entraba en la tienda. Un día decidió preguntarle qué era lo que le hacía detenerse y mirar. Le esperó a que pasara y cuando llegó, le llamó.

Vecino- le dijo-llevo muchos meses observando que dos  veces cada día usted se pone frente a mi escaparate, mira y luego se va. ¿Qué es lo que mira?

Le contesto:-Yo trabajo en la fábrica del pueblo y una de mis responsabilidades es tocar la sirena que indica la hora de entrada y salida del trabajo. Al ir cada día a la fábrica paso por aquí para comprobar con el reloj que usted tiene en la pared que el mío tiene buena hora. Si hay alguna variación pongo mi reloj con el suyo y así toco la sirena.

El comerciante le había estado escuchando primero con curiosidad y luego con gran asombro. Al terminar el hombre, le respondió:

-Pues mire lo que son las cosas de la vida, yo pongo la hora en mi reloj cuando escucho el toque de la sirena de la fábrica. Cada vez que suena la sirena, yo miro mi reloj y si hay variación, lo corrijo poniéndolo en la hora con el toque de la sirena.


Asi hay muchas personas en la vida que ponen el reloj de su existencia, según la hora que marquen los demás. No tienen nunca hora propia ni buscan puntos de referencia más altos. Otros también se fijan en ellos y ponen su reloj con el toque de sirena que ellos dan.
Nuestra guía debe ser la Palabra de Dios.  Esta Palabra es tan clara que nadie tiene por qué extraviarse a menos que permita que sus tendencias heredadas y cultivadas lo lleven a hacer el mal.  Nuestro Redentor enfrentó los arteros ataques del enemigo con las palabras: "escrito está." Que la Biblia sea en tu vida, "una lámpara a tus pies y una lumbrera en tu camino."

sábado, 21 de julio de 2012

El secreto para evitar los errores

Mark Twain dijo una vez: “La verdad es que nosotros mismos somos el origen de muchas de nuestras dificultades y sufrimientos.” El gran educador William James señaló una vez que el 85% de nuestro sufrimiento nos lo causamos nosotros por nuestros errores y malas decisiones.

En el famoso diario de Ana Frank aparecen unas frases que hablan de esta realidad. Quizás recuerdes que en esta historia Ana y otros 8 judíos habían vivido juntos durante meses, escondidos de los nazis, cuando de pronto la presión del confinamiento y del vivir juntos tanto tiempo en un espacio tan limitado causó una seria discusión. Resentimientos reprimidos durante largo tiempo explotaron repentinamente en un intercambio de palabras y gestos muy ásperos y amargos.
El padre de Ana Frank intervino diciendo: “ Si continuamos así, no es necesario que vengan los nazis a destruirnos. Nosotros mismos nos destruiremos.”



La Biblia destaca la necesidad que tenemos todos de que Dios nos salve de nosotros mismos, de nuestra naturaleza dirigida hacia el mal y la autodestrucción.

Nunca podremos por nosotros mismos vencer las tentaciones, ni nunca podremos vencer esa tendencia innata que trasgrede los Mandamientos de Dios.

Pero hay esperanza para el ser humano,  los que desarrollan una fe auténtica en Cristo serán movidos por el Espíritu Santo.  Y toda persona en cuyo corazón habita la fe , crecerá transformándose en un bello templo para el Señor.  Será dirigida por la gracia de Cristo y vencerá sólo con su fuerza y poder.
Enfrentemos los retos de esta semana con el poder de Dios.

¿Eres fiel a tus principios?

Cierto famoso empresario el cual era ateo, ordenó a sus empleados que el sábado por la mañana fueran al puerto para descargar un buque recién llegado. Un joven empleado suyo contestó tranquilamente: -Señor G, no puedo trabajar los sábados.

-Ya conoce usted el reglamento- le contestó el señor G.

-Sí Señor, lo conozco, y aunque soy el sostén de mi anciana madre, no puedo trabajar los sábados porque es el día del Señor.

-Bueno, pues, suba usted al despacho y el cajero le entregará su liquidación- dijo el señor G.

Por espacio de 3 semanas anduvo el joven buscando trabajo sin éxito. Cierto día se presentó un banquero al incrédulo señor G. preguntándole si podía recomendarle una persona honrada y fiel para ocupar el empleo de cajero de un banco que iba a abrirse. El empresario mencionó al joven que había despedido, recomendándolo como una persona con propósito.

Pero- dijo el banquero-, usted lo despidió.¿Porque me lo recomienda?

Sí señor- respondió el señor G-, lo despedí porque no quería trabajar los sábados , el día en que él va a la iglesia. Pero se lo recomiendo porque un hombre que puede perder su empleo por no violentar su conciencia  y éste hombre le servirá muy bien como un cajero de confianza.



Si abrigáramos habitualmente la idea de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y que conserva un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos hacer frente en el día final, temeríamos pecar.  Recordemos siempre que dondequiera que estemos, y no importa lo que hagamos, estamos en la presencia de Dios.  Ninguna parte de nuestra conducta escapa a su observación.  No podemos esconder nuestros caminos al Altísimo. 

jueves, 19 de julio de 2012

Una experiencia viva

Un ateo dictaba una conferencia ante una gran auditorio, y después de haber finalizado su discurso, invitó a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma. Después de unos momentos un hombre que había experimenta en su vida la conversión, aceptó la invitación  sacando una naranja comenzó a pelarla lentamente.


El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; pero el hombre continuó imperturbable pelando la naranja, al termino de la cual se la comió. Cuando terminó de comérsela se volvió al conferencista  y le preguntó:

-¿Estaba dulce o agria?

-No me preguntes tonterías- respondió el orador enojado- ¿Cómo puedo saber el gusto sino la he probado?

Entonces el cristiano convertido dijo: y ¿Cómo puede usted saber algo de Cristo si nunca lo ha probado?


martes, 17 de julio de 2012

Ir más allá del deber

De acuerdo con la ley romana, un soldado tenía el derecho de pedir a cualquiera que le llevara su carga por 1 milla. Un guerrero cansado le pidió una vez a un anciano que le llevara su carga. Al final de la milla el anciano rehusó bajar la carga.

Ya la ha llevado por una milla- insistió el soldado- bájela, yo la puedo llevar ahora.

-No quiero bajarla- replicó el anciano- Déjeme explicarle. La primera milla es una obligación con mi país, pero si quiero servirle realmente tengo que ir más allá de mi deber. Por esto quiero seguir una segunda milla.

Amigos, la generosidad ( liberalidad) es como la marea que eleva y lleva a los barcos, todos se benefician de ella. Un espíritu caritativo no es una opción, sino un mandato.

El apóstol Pablo, en su ministerio entre las iglesias, era incansable en sus esfuerzos por inspirar en los corazones de los nuevos conversos un deseo de hacer grandes cosas por la causa de Dios. Y es por eso que a menudo los exhortaba a ejercer la liberalidad.  Nosotros debemos de recordar que somos hijos de un Dios liberal , que nos ofrece múltiples bendiciones sin merecerlas, y que en Jesús se derramó todo el cielo en este don para la humanidad.
 Un pensamiento inspirado dice: Y tenemos diferentes dones según la gracia … el que exhorta, en animar, el que reparte, hágalo generosamente, el que preside con solicitud; el que hace misericordia con alegría.” Romanos 12:8

lunes, 16 de julio de 2012

Mirando el futuro sin temor

En la galería de arte de Manchester puede verse un famoso cuadro titulado: “En tus manos, Señor.” Acerca del cual el artista dijo: “Si mi cuadro no lleva una lección para la época presente, diré que he fracasado.” 
 El cuadro representa a un joven caballero revestido de su armadura, montado en un caballo blanco, cuya cabeza inclinada, nariz temblorosa y miembros nerviosos , denotan un intenso terror. Al pie del cuadro se ven tres perros de caza que también miran con terror hacia adelante, donde se extiende el desierto con sus peligros y terrores desconocidos. El caballero siente temor; pero hay en él algo que lo eleva sobre su miedo: es la fe. Levantando su espada, dice: “En tus manos, Señor”, y prosigue su camino. Por la fe domina su temor y dice: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo.”
Esta historia nos enseña que debemos vivir una vida sin temor.
Promesa: "Jesús nos dice en su Palabra: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo". (Juan 14: 27.)

La paz que Cristo dejó a sus discípulos y por la cual oramos, es la paz que proviene de la verdad.  Afuera puede haber guerras y rencillas, envidias, celos, odio y revueltas; pero la paz de Cristo no es la que el mundo da o quita.  Puede permanecer en medio de la persecución de los espías y la más enconada oposición de los enemigos de Dios... Cristo no trató nunca de conseguir la paz traicionando sagrados cometidos. 
Los seguidores de Cristo deben afirmar en su mente la decisión de que nunca transigirán, ni cederán en un ápice sus principios para atraerse el favor del mundo.  Tienen que aferrarse a la paz de Cristo.
(E. White/ Dios nos cuida)